En Rusia se les llama “dacha” a las viviendas campestres, habitualmente de madera y con un bonito diseño arquitectónico, que pertenecen a alguien y son usadas por temporadas. Podrá parecer un concepto sencillo, pero la realidad es que estas se han ganado un lugar muy especial entre los rusos. Por eso traemos una breve explicación sobre lo que debes saber de la dacha rusa y la cultura de las típicas casas de campo.

¿Cómo es una dacha?

La dacha rusa es una típica casa de campo europea, construida en madera (o ladrillo), que queda ubicada sobre un terreno rural delimitado y que sirve para pasar vacaciones. Lo común es que cuente con al menos dos pisos, pero hay algunas que pueden tener más. Igualmente, las terrazas son parte del encanto de las dachas, tanto como los porches, por lo que solemos encontrar estos dos elementos en ellas. A pesar de eso, hay dachas que no son más que sencillas y pequeñas cabañas, que igual tienen su propio atractivo.

Estas casas están diseñadas para ser veraniegas y para permitir que los ocupantes puedan reencontrarse con la naturaleza, por lo que regularmente no se usan en invierno. Se caracterizan por tener enormes entradas de luz y recrear un ambiente cálido y hogareños en los meses donde el sol calienta más.

De privilegio a tradición 

La historia de las dachas rusas, como casas de descanso, empieza aproximadamente en el siglo XVIII, de la siguiente manera:

La dacha rusa y la monarquía

Durante el reinado de Pedro I, el zar hizo construir algunas residencias en el campo para sus allegados aristócratas y para sí mismo. El objetivo era tener un lugar dónde descansar y divertirse sin las presiones del palacio imperial. La palabra dacha proviene del verbo “dar” en la lengua rusa. Esto se debe a que el zar les daba estas casas a los nobles como una forma de agradecimiento por su lealtad o algún servicio en específico.

Un segundo aspecto de la decisión del zar es que sus aristócratas solían pasar los veranos muy lejos de San Petersburgo (Recordemos que esta fue la capital de Rusia por 200 años hasta 1918), en enormes mansiones que tenía repartidas el país. Por ello, era más convenientes darles casas vacacionales relativamente cerca del palacio imperial.

Por supuesto, al pertenecer a las clases altas estas primeras dachas eran verdaderas e impresionantes estructuras llenas de lujos: todo un privilegio para la familia real y los cortesanos, y no simples casitas de campo. Sería un siglo después que el “concepto” de dacha rusa se haría popular en la clase media de la nación.

El siglo XIX y los veraneantes

La clase media en Rusia encontró en las dachas una excusa para veranear y disfrutar de un ambiente diferente al de las grandes ciudades. No obstante, la idea no era cruzar medio país para eso. Se comenzó, entonces, a alquilar casas de campo cerca de las urbes como San Petersburgo o Moscú. Estas no eran mansiones ostentosas y gigantescas, sino más bien atractivas estructuras de menor tamaño.

Al principio, los campesinos o personas que ya contaban con acomodadas viviendas rurales las arrendaron para las familias que llegaban de la ciudad. Sin embargo, a mediados del siglo XIX quedarse en una dacha durante los meses cálidos ya era considerado una tradición de la burguesía, por lo que se empiezan a construir casas de campo específicamente para alquiler.

Cuando aparecieron los primeros ferrocarriles en el país, las ciudades grandes de Rusia se quedaban prácticamente vacías durante primavera y verano. Ya no se alquilaban dachas, sino que se vendían pequeños terrenos para edificarlas. Tener una dacha era entonces una costumbre y una señal de estar bien acomodado económicamente.

La Unión Soviética y las dachas rusas

Entre 1918 y 1922, la guerra civil rusa y sus secuelas causaron que la población se olvidara de veranear en casas de campo, puesto que habían problemas más importantes como la hambruna. Sin embargo, luego de que se instalase la Unión Soviética, la cultura de las dachas volvió lentamente a Rusia.

Al principio, la dacha rusa funcionó como regalo para trabajadores que tenían algún mérito según el Partido Comunista. Desde 1930, estas eran dadas a los funcionarios de mayor rango dentro de Rusia y, en algunos casos, a intelectuales o científicos de renombre. Después de la Segunda Guerra Mundial, los rusos comenzaron a comprar o alquilar las dachas reguladas por el gobierno.

Sin embargo, existían restricciones. Debido a la ideología comunista de Rusia durante casi todo el siglo XX, ninguna persona podía practicar agricultura de forma privada, porque todos los medios de producción debían pertenecer al Estado. Por ello, el régimen dejó muy en claro las dimensiones de cada parcela de tierra que entregaba y estableció que no se podía cultivar nada más allá de 0,06 hectáreas. A pesar de las estrictas normas, algunas familias cultivaban legumbres y vegetales a escondidas, o se las arreglaban para burlar la restricción.

Los tipos de dacha rusa dependían de la posición económica y social de sus ocupantes. Nunca llegaron a ser enormes palacios, pero podían variar entre acomodadas y amplias casas con preciosos balcones hasta cabañas simples, elementales y discretas.

La actual dacha

La cultura de la dacha rusa no ha desaparecido de la mente de la actual sociedad de Rusia. En varios casos, personas que viven en edificios de Moscú o San Petersburgo suelen tener casas de campo a una o dos horas de la ciudad. Durante el verano, no es raro que las familias empaquen sus cosas y se dirijan hasta sus dachas.

En estas casas de campo se desarrollan varias actividades que en otras ocasiones no se realizan, debido al ajetreado estilo de vida citadino. Por ejemplo, se aprovecha de sembrar flores, frutas y vegetales, o de cuidar de jardines en general (una costumbre que quedó de los tiempos de la Rusia soviética). Además, la carpintería, alfarería, bricolaje, los paseos en bicicleta y las barbacoas forman parte de la agenda de los que deciden veranear.

¿Por qué es importante la dacha en la cultura rusa? 

La dacha rusa no solamente representa una cabaña donde pasar el verano, sino que es sinónimo de descanso, recreación y recuperación. Estas casas de campo suelen formar parte de las memorias de la infancia de varios rusos y han estado presentes desde la Rusia zarista hasta la actualidad como un lugar de escape a la contaminación y el estresante ritmo de los centros urbanos.

Sin embargo, su importancia en esta cultura ha sido analizada por historiadores que aseveran que entre los rusos existe un deseo y apego por tener un pedazo de tierra propio, el cual cuidar. Esto explicaría, entonces, a los “jardineros de temporadas” que viajan los fines de semana o en vacaciones con el fin de abrazar a la naturaleza. Sea como sea, la dacha tiene una gran relevancia en la población rusa. En el siglo XXI, se calculó que al menos 30 millones de personas en el país contaban con dachas.

Dachas famosas en Rusia

Peredélkino es una pequeña localidad ubicada al suroeste de Moscú, aproximadamente a 25 kilómetros (una media hora en auto). Esta es conocida por albergar las dachas de personas famosas en Rusia. Por ejemplo, las casas de campo de:

  • Boris Pasternak: Premio Nobel de Literatura galardonado en 1958. Escritor de Doctor Zhivago. Murió en 1960.
  • Stanislav Neuhaus: Destacado pianista ruso que, de hecho, murió en 1980 en su casa de campo de Peredélkino.
  • Bella Akhmadulina: Poeta y traductora renombrada. Ganadora del premio Pushkin en 1994. Miembro de la Academia Estadounidense de Artes y Letras. Premio Estatal de la Federación de Rusia en 2004. Murió en 2010.

Otra dacha famosa en Peredélkino es donde murió el Patriarca Alexy II de Moscú. Este hombre pasó a la historia como el primer líder de la Iglesia Ortodoxa rusa en asumir funciones después de la caída de la Unión Soviética, aunque la verdad es que se instaló en 1990. Falleció en su casa de campo en 2008.

La dacha de Stalin en Sochi

Se decía que Stalin no dejaba de trabajar ni siquiera en verano, pero lo que si es verídico es que contaba con varias dachas en Rusia para alejarse de Moscú por un rato. Una de las más renombradas fue la de Sochi, una ciudad cerca del mar Negro que hoy podremos recordar por haber sido la sede de los Juegos Olímpicos de invierno de 2014.

Esta casa de campo es bastante simple por dentro, aunque de muy buena calidad y con un interesante diseño externo (incluso cuenta con una piscina). Era de las preferidas de Stalin: frecuentaba el lugar para pensar a solas, recibir algunos invitados importantes, trabajar en sus propias ideas o simplemente recrearse por un tiempo. Hoy en día está abierta al público para aquellos que desean curiosear un poco sobre la vida privada del dictador.

¿Dónde encontrar una dacha para alquilar cerca de Moscú? 

Todavía se pueden alquilar dachas cerca de Moscú. Por ejemplo, en Peredélkino son conocidos los alquileres y las casas pueden revisarse de forma online. Otras localidades en las que es posible encontrar casas de campo son Yakovlevskoye (en el asentamiento rural de Novofedorovskoye) e Ivanteyevka (a 20 kilómetros al noreste de Moscú). Recuerda que los precios varían de acuerdo a los elementos y especificaciones de cada dacha.

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