Los alces de Canadá, los canguros de Australia, las vacas de la India y los osos de Rusia: son algunos de los estereotipos culturales más comunes que hay alrededor de ciertos animales con varios países. Sin embargo, el caso de Rusia es muy curioso.

 

Si nos apegamos a lo visto en años recientes, podríamos decir que el oso es uno de los distintivos de Rusia, ya que el mismo país se ha encargado de adoptarlo como figura representativa. Pero, legalmente, el oso no es símbolo oficial de la Federación Rusa. Entonces, ¿por qué se cree que sí? Pues, vamos a conocer la historia detrás del oso ruso.

¿Cuál es el verdadero animal que aparece en los emblemas rusos? 

En Rusia se tiene un gran respeto por los osos e incluso varios de sus cuentos folclóricos los contienen. El culto al oso era muy común entre los pueblos paganos que ocuparon los territorios que hoy conforman la Federación Rusa. Esto se redujo considerablemente con la llegada del cristianismo.

 

Ahora, aunque tengan una historia amplia, estén ligados a su cultura y asociemos a Rusia con los osos, la verdad es que el animal que aparece en los emblemas del país no es otro que un águila bicéfala: un ave con dos cabezas y un solo cuerpo.

 

El águila no solo representa poder, sino que es un símbolo indoeuropeo muy antiguo y se piensa que es una herencia bizantina que los zares rusos decidieron utilizar. Esta se encuentra actualmente en el escudo nacional de Rusia que, en conjunto con la bandera, hace parte de sus emblemas oficiales.

Anotaciones históricas sobre el oso ruso

Desde antes que se asentaran los eslavos, la zona donde está ubicada Rusia ha sido habitada por osos. Estos animales seguían abundando en número ya para el siglo XVI, de acuerdo con las afirmaciones de algunos pobladores y los registros fósiles de la época.

 

Como es el caso del historiador y diplomático Segismundo von Herberstein (renombrado por escribir sobre la cultura rusa y darla a conocer en Europa), quien en su vivencia en la región describió la presencia del gran mamífero. Así como también mencionó lo “habitual” que era ver a osos paseándose por las calles.

 

Para fortuna de Heberstein, e infortunio de los rusos, este relato suyo sirvió de base para otros autores que lo citaron durante casi un siglo. Siendo esto quizás uno de los puntos más relevantes, según algunos historiadores, que alimentó la creencia de que el oso era el símbolo de Rusia por excelencia. Además de ello, por años hubo compañías que domesticaban a los osos para hacerlos bailar, aprender trucos sencillos y hasta mendigar.

Grasa de oso: ¿hacía crecer el cabello?

Otra cosa que, según el historiador ruso Alexéi Teréschenko, dio más base al mito del oso ruso fue el supuesto beneficio que este traía para la salud humana. Por más extravagante que suene, muchos astutos comerciantes de la época vieron una oportunidad única de mercado y no la desaprovecharon: aseguraron que la grasa de oso curaba la calvicie.

 

Durante el siglo XVII, la calvicie estaba vista como algo negativo y bochornoso en Europa. Algo que debía ser escondido sin lugar a duda. Fue allí cuando los comerciantes comenzaron a ofrecer grasa de oso como tónico anticalvicie, bajo el argumento de que el oso es un animal muy peludo por su grasa.

 

En esta época, las personas conocían otras naciones a raíz de sus comercios. Es decir, que un país era y representaba lo que vendía. En este sentido, Rusia, como una de las principales productoras de grasa de oso, se convirtió en un “oso” ante los ojos de los demás. Un hecho que, junto con una gran publicidad, les permitió a los vendedores dar un precio altísimo a ese inusual producto porque, claro, había que exportarlo desde Rusia.

 

Tinte político del oso ruso

Para el siglo XIX, tantos mitos, creencias y extravagancias dieron sus frutos y Rusia ya era relacionada directamente con osos. Tanto así que, cuando Inglaterra produjo las primeras caricaturas y grabados políticos, Rusia siempre era identificada con un oso. La imagen del oso fue moldeada y presentada de distintas maneras según la conveniencia de quién estaba detrás de la reproducción de la misma.

 

Por ejemplo, Inglaterra lo describía como un animal un poco torpe y tosco y, durante la Guerra Fría, Estados Unidos usó al mamífero para desprestigiar a la Unión Soviética, haciéndola parecer cruel y violenta.

 

Resignada a ser siempre asociada con un oso, la Unión Soviética decidió tomar cartas en el asunto. Si no podían evitar ser representados por el animal, entonces lo adoptarían con sus propios significados. Por ello, en los Juegos Olímpicos de 1980, celebrados en Moscú, la mascota fue Misha: una representación caricaturesca, tierna y adorable de un osito.

El oso ruso contemporáneo

Incluso, tras la disolución de la Unión Soviética, hubo quienes propusieron al oso para aparecer en el escudo de Rusia. Sin embargo, finalmente se eligió al águila bicéfala, la cual sigue siendo parte del emblema nacional oficial de la Federación. No obstante, a principios del siglo XXI, el partido Rusia Unida (al que pertenece Vladímir Putin) tomó la imagen del oso como su símbolo.

 

Después de muchos años, el oso se ha mantenido en un lugar especial en la mente y corazones de los rusos, que le han dado un significado constante y versátil. El animal se empezó a pintar de blanco, azul y rojo para participar en campañas electorales pro-gobierno y de oposición. Hoy este sigue siendo parte de la personificación de Rusia y ha despertado una decena de estudios sociológicos al respecto.

 

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