Hablemos del Museo del Hermitage. Este no queda en la actual capital de Rusia pero, si se quiere hacer un viaje de Moscú a San Petersburgo, es uno de esos sitios completamente imperdibles. Es necesario saber que puedes tomar un tren de alta velocidad para ir de una ciudad a otra y llegar en apenas 4 horas.

San Petersburgo es la segunda ciudad más poblada de Rusia, solo por detrás de Moscú, y guarda una infraestructura monárquica verdaderamente alucinante: el Palacio de Invierno, la sede del Hermitage. En esta obra arquitectónica convergen varios elementos que le dan ventaja sobre otras residencias reales en el resto de las ciudades rusas. Su estética, magnificencia y carga histórica lo vuelven una verdadera joya.

Diseño y características

El exterior del Palacio de Invierno es de color blanco y turquesa. La fachada principal tiene una medida de 150 metros de longitud por 30 metros de altura. Así mismo, en su interior cuenta con la extravagante cantidad de 1500 habitaciones, 1945 ventanas, 1786 puertas y más de 100 escaleras. Además de distintas estancias de magníficas dimensiones decoradas con mucho lujo y detalles.

Durante la reconstrucción de 1837 no se cambiaron los exteriores, pero si los salones internos. Esto causó que se añadieran varios estilos, entre los que sobresale el rococó. Actualmente, el palacio pertenece al Museo Hermitage, como ya hemos mencionado.

Este último constituye un museo muy renombrado en Europa, considerado de los mejores de todo el mundo. Y no es para menos, el Hermitage alberga una de las colecciones más grandes del globo, con una cifra que supera los tres millones de obras de arte. Según sus registros, en 2009 recibió a poco más de 2 millones de visitantes.

Carga histórica

A continuación, dejamos un breve recuento histórico del palacio:

Origen zarista

La infraestructura actual es, de hecho, la cuarta construcción del Palacio de Invierno ruso. Entre 1732 y 1917 sirvió como la vivienda de los zares. Aunque, en 1904, Nicolás II (último monarca de Rusia) pasó su residencia permanente al Palacio Alexándrovski, en Tsárskoie.

La historia comienza cuando la emperatriz Anna Ioannovna decide ampliar el palacio de Pedro I El Grande, terminando los trabajos en 1735. La obra permaneció con esa remodelación hasta que la zarina Isabel quiso ampliarlo por segunda vez. Pero lo que hoy constituye el Palacio de Invierno no solo sería la suma de esto, sino también de una reconstrucción a la que se le sometió luego de que sufriera un incendio en 1837.

Hechos violentos

El Palacio de Invierno fue el escenario de diferentes hechos violentos en el siglo XX, como, por ejemplo, el Domingo Sangriento de 1905 y el asalto por parte de los bolcheviques durante la revolución rusa. Antes de ello, todavía en la época zarista, la colección del Palacio de Invierno se había ampliado considerablemente: millones de esculturas, cuadros y libros fueron encargados por los zares y zarinas.

El Museo Hermitage fue declarado como estatal en 1917. Aunque ya era un museo imperial desde 1852. Durante la Segunda Guerra Mundial, se tuvieron que sacar por lo menos dos millones de obras y llevarlas hasta Sverdlovsk, para evitar que los nazis se las robasen. Por sorprendente que suene, todo lo que se evacuó del museo no se maltrató de ninguna forma. Estos bienes materiales volvieron a su lugar original luego de que terminó el conflicto bélico.

Sin embargo, algunas obras verdaderamente importantes no consiguieron salvarse, como la increíble Cámara del Ámbar, que fue replicada en el 2003.

¿Qué ver en el Palacio de Invierno?

Los recorridos en el Palacio de Invierno incluyen las galerías repletas de obras, además de las tiendas pequeñas, bodegas y establos. Incluso hay un retrato escultórico póstumo de Pedro El Grande que vale la pena ver. El edificio no solo es una destreza arquitectónica, sino que alberga invaluables jarrones, cornisas, estantes y demás decorados.

Lugares fantásticos como la Escalera de Jordania, el Gran Salón, la iglesia Sretenskaya, la galería militar y el apartamento del heredero son solo algunos de los sitios más impresionantes del palacio. Eso sí, el Salón Dorado con seguridad deslumbrará a cualquiera. Allí se exhibe, desde 2001, la exposición “El destino de una colección. 500 piedras talladas del estudio del duque de Orleans”, con joyas que datan incluso antes de Cristo.

Horarios del Palacio de Invierno 

De martes a domingo sus puertas están abiertas desde las 12 del mediodía hasta las 19:00 p.m. Los lunes se encuentra cerrado. Por otro lado, el tercer jueves de cada mes la entrada es gratuita. El resto de los días, los boletos pueden ser comprados de forma online o en las taquillas del museo.

Cómo llegar al Palacio de Invierno

Se ubica entre la avenida Dvortsóvaya Náberezhnaya y la Plaza del Palacio. Siempre se puede tomar el metro de San Petersburgo hasta las siguientes estaciones: Admiralteyskaya, Nevsky Prospekt y Gostiny Dvor y caminar alrededor de 800 metros hasta la plaza. Igualmente, se puede llegar a la estación de e Moskovskaya y subir al minibús K-342 o K-545 que va hasta el museo.