Cuando nos hablan de souvenirs rusos, inmediatamente se nos viene a la mente la imagen de la famosa matrioshka, la singular muñeca que es todo un símbolo del país. Sin embargo, aunque esta comúnmente resulta ligera y sencilla de transportar, no es el único recuerdo que un turista puede llevarse consigo una vez haya visitado Rusia.

Existe una buena variedad de objetos y regalos que se pueden comprar, por ejemplo, en Moscú, y que son muy típicos o populares. Por eso, hoy traemos una lista de otros souvenirs rusos fáciles de llevar en la maleta. Estos se adquieren en calles turísticas como la Calle Arbat o en lugares encantadores como el mercado de Izmailovo, que puedes conocer aún mejor apuntándote a nuestro tour.

Ushanka: un cálido gorro con historia

Aunque se le llama popularmente el “gorro ruso”, la verdad es que no fue en Rusia donde se inventó el ushanka. Según historiadores, fue traído por los mongoles durante sus campañas e invasiones en el medioevo y por eso no solo puede encontrarse en este país, sino que también en varios lugares de Europa del Este.

Originalmente, este gorro era fabricado con piel de distintos animales, pero hoy es frecuente encontrarlo forrado en piel sintética. Es también muy cálido por sus orejeras flexibles, perfecto para contrarrestar el frío de los inviernos rusos. Durante la época de la Unión Soviética se hizo especialmente icónico. Esta es una prenda, que si se sabe elegir y combinar, puede resultar incluso elegante. También es de esos souvenirs rusos que no ocupa mucho espacio en los bolsos de mano.

Juguetes de Bogoródskoye

El centro de producción de estos juguetes es Serguiev Posad, que está solo a 73 kilómetros de Moscú y forma parte del Anillo de Oro de Rusia. Sin embargo, es posible encontrarlos en varias ciudades rusas. Los Juguetes de Bogoródskoye son tallados en madera blanda, un tipo de madera que es fácil de trabajar para crear artesanías. Es normal que se utilice el árbol de tilo para estos fines.

Las figuras de osos y hombres del folclore popular ruso, incluyendo a artesanos y músicos de cuentos, son representadas con estos juguetes. En realidad, a pesar de mostrar escenas entretenidas, no acaparan la atención de los niños por mucho tiempo, porque no suelen venir pintados. Pero, eso sí, funcionan como adorables adornos o pisapapeles de madera pulida.

Las botas valenki

Estas sencillas botas de lana o fieltro son muy tradicionales en Rusia, aunque su origen se acerca más a los antiguos nómadas asiáticos. Antes del siglo XIX, las valenki eran consideradas calzado de ricos, porque su fabricación era costosa y solo las personas que tenían mucho dinero podían darse el lujo de comprarlas a placer. Sin embargo, las familias menos adineradas que conseguían hacerse con estas botas a veces compraban un solo par y esas eran usadas por todos los miembros.

Las valenki mantienen los pies calientes y protegidos a la hora de caminar sobre la nieve. Hoy, por supuesto, son mucho más accesibles y se venden como excelentes souvenirs rusos para todas las edades. Curiosamente, no hay distinción entre pie derecho y pie izquierdo a la hora de ponerse unas valenki.

Los niños pequeños adorarán a Cheburashka 

Si necesitas llevar un regalo ruso para un niño pequeño, una gran opción es un tierno muñeco Cheburashka. Este es un personaje de cuentos y series animadas infantiles, ideado en 1965 por uno de los más afamados escritores de historias para niños de la Rusia soviética, Eduard Uspenski.

El muñeco es considerado el Mickey Mouse ruso, pero no es un ratón, sino un animalito fantasioso y desconocido, con una apariencia totalmente amigable. El peluche es tan popular que en Moscú existe un museo dedicado a él. Siempre se pueden buscar los cuentos o vídeos del personaje, que generalmente va acompañado de un cocodrilo divertido y enseña valores positivos a los más jóvenes de la familia.

Khokhloma: souvenirs rusos decorativos

Los platos, cuencos, tazas y cucharas de madera con decorados al estilos Khokhloma son muy hermosos como objetos decorativos que llevarse a casa. Pero no pueden usarse para tomar líquidos, porque se dañan. Estos se pintan usualmente sobre un fondo negro, con colores vistosos entre los que resaltan el rojo, amarillo, verde y naranja. Además, posee detalles de patrones floreados, hojas y tallos.

Este estilo decorativo es antiguo y muy preciado en la Federación Rusa. Fue creado en el siglo XVII por artesanos de  Nizhny Nóvgorod. Es un regalo ideal, pues es muy representativo del país, no tiene mucho peso y no ocupa demasiado espacio en la maleta.

Bandejas de metal lacado al estilo Zhostovo

Las bandejas de metal lacado al estilo Zhostovo provienen de una aldea de la región de Moscú. Su historial artístico data del siglo XIX y hoy en día son objetos muy llamativos en las tiendas de souvenirs rusos. La decoración es básicamente temática y oscila entre brillantes ramos de flores y resplandecientes pájaros. Las hay en todos los tamaños y son ligeras, pero no es recomendable colocarlas al fondo de la maleta si van a ir cosas pesadas sobre ellas, puesto que podrían sufrir algún desperfecto en viaje.

Si se traslada hasta Zhostovo es posible visitar el museo de las bandejas, en el que no solo se da un recorrido histórico y técnico del proceso de creación de las mismas, sino que se imparten talleres para que los turistas pinten su propia bandeja y la firmen al culminarla.

 

Joyas y adornos de ámbar

El ámbar es una piedra semi preciosa común en Rusia, especialmente en  Kaliningrado. Sin embargo, en diferentes ciudades pueden encontrarse las joyas y artesanías con ámbar, que representan uno de los souvenirs más comprados por los visitantes extranjeros que van al país. Los pendientes y colgantes son pequeños y oportunos regalos, y quizás esa sea la razón por la que se venden rápidamente en los mercados o puestos ambulantes.

Un dato muy curioso es que cerca de San Petersburgo existió algo llamado “La Cámara del Ámbar”, una habitación, de la que se juraba, era ‘La octava maravilla del mundo’. Formaba parte del Palacio de Catalina y era un cuarto de gran lujo construido en el siglo XVIII, cuyos muros estaban totalmente cubiertos de ámbar y oro (por lo menos seis toneladas).

La piedra semi preciosa ha sido históricamente muy valiosa en este Rusia, no hay que dudarlo. No obstante, la suerte de la cámara no fue la mejor, pues esta fue robada y demantelada por un grupo de nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Hoy en día solo quedan unas pocas fotos de la original y una copia del salón inaugurada en 2003. Digamos que el ámbar tiene una gran historia en la nación y comprarlo es cargar consigo una pequeña parte de ella.

Porcelana de Gzhel

La porcelana blanca y azul de Gzhel es muy interesante y elegante. Una vez que adquieres solo un plato, es muy probable que quieras seguir comprando los demás objetos a juegos. En el siglo XIX esta porcelana rivalizaba con la cerámica más fina de los británicos y de los chinos. Aunque se exporta al extranjero, es más fácil conseguirla en ciudades rusas.

La porcelana lleva el nombre de una región cercana a Moscú que todavía existe. Fue allí donde artesanos se dedicaron a perfeccionar la técnica de pintar con una variedad de más de 20 tonos de azul. La destreza para trazar los detalles a mano fue lo que hizo tan famosos a los artistas de Gzhel. Hoy en día las estatuillas, adornos, tazas, teteras y platos son verdaderos tesoros delicados que atraen especialmente a los turistas.

 

Chal y pañuelos típicos

Los coloridos pañuelos, estampados con cientos de flores y colores vistosos, así como el clásico chal ruso pueden encontrarse en los lugares turísticos sin problemas. Hay de todos los tamaños, colores y diseños. E incluso pueden hallarse tiendas que se dedican solamente a vender este tipo de prendas.

Estos tendrían su origen en el siglo XVIII, en Pavlovski Pasad, donde eran hechos a mano al principio. En el siglo XX ya había toda una industria textil en el lugar y hoy son distribuidos a varias partes del país. Los estilos, por supuesto, han cambiado pero los pañuelos y el chal siguen siendo totalmente típicos de Rusia, además de muy famosos entre la población femenina.

La opción más sencilla de los souvenirs rusos: dulces y golosinas

Finalmente, una de las opciones más simples y aún más fáciles de transportar en una maleta son los dulces de Rusia. Aunque existe una amplia variedad, no hay que perderse la oportunidad de comprar los que datan desde la época de la Unión Soviética. Por ejemplo, el chocolate Alionka, reconocible por su envoltorio con el rostro de un bebé: Elena Gerinas, hija de un artista soviético que ganó un concurso de fotografías cuando apenas el chocolate iba a salir a la luz.

Inicialmente el producto era solo chocolate con leche, pero en el presente encontramos nuevas versiones con pasas, avellanas y nueces. Igualmente, los caramelos como Zolotói Kliúchik, que saben a leche condensada, y Lástochka, que tienen una mezcla de crema de naranja y chocolate, son buenas opciones a elegir entre las golosinas rusas.