La carrera espacial entre la URSS y Estados Unidos, en el contexto de la Guerra Fría, fue uno de los acontecimientos más emocionantes de la segunda mitad del siglo XX. Sabemos que los soviéticos enviaron a Yuri Gagarin al espacio, convirtiéndolo en el primer hombre en orbitar la tierra, y que el estadounidense Neil Armstrong fue el primero en poner un pie en la luna.

Así mismo, a pesar de que las cosas han cambiado, aún tenemos rastros y pruebas de otras impresionantes hazañas tecnológicas de los rusos durante la pugna con EE.UU, y una de ellas es la Flota Naval Espacial de la Unión Soviética: hoy te traemos su curiosa historia.

¿Qué era la Flota Naval Espacial de la Unión Soviética?

Aunque el nombre suene sacado de una película de ciencia ficción, la verdad es que la Flota Naval Espacial de la Unión Soviética existió y era un conjunto de barcos de comunicación y seguimiento que utilizaron los soviéticos durante la Guerra Fría. Esta fue una solución que encontraron para algunos problemas en su programa espacial.

Para explicar mejor: al enviar naves al espacio exterior, la URSS se dio cuenta de que podían detectarlas solo cuando estas se encontraban en órbita sobre su territorio. Cuando las mismas se ubicaban sobre otras partes del planeta, el centro de control perdía su rastro. Por ello, se les ocurrió la idea de utilizar barcos tripulados para perseguir sus cohetes y que sus sistemas los pudiesen localizar desde el océano, con el fin de comunicarse con ellos.

Por otro lado, algunos de los buques de la Flota Naval Espacial sirvieron a la hora de hacer pruebas con misiles balísticos. Allí viajaban científicos, militares y civiles. En definitiva, la también llamada Flotilla Estelar sirvió de gran apoyo en las misiones espaciales soviéticas. Hoy en día, solo queda un ejemplar de los barcos y se encuentra en Kaliningrado.

Breve historia de la construcción de la Flota Naval Espacial de la Unión Soviética

En 1959, por iniciativa del famoso Serguéi Pávlovich Koroliov, se probaron los primeros barcos de lo que sería la Flota Naval Espacial. Al principio, se diseñaron sobre navíos ya existentes, pero a finales de los años 60 comenzaron a construirse naves originales. Estos se desplegaron por el Pacífico y el Atlántico, monitoreando las pruebas y misiones de la URSS.

Aunque fue complejo integrar todos los instrumentos de medición y la tecnología, los buques realizaron un trabajo eficiente. Desde estos “centros de control flotantes” se hacía más sencillo supervisar todas las fases del lanzamiento de los cohetes y recuperar las sondas o naves que terminaban en el mar (acuatizaje). El proyecto estuvo bajo la supervisión del Servicio de Investigaciones Espaciales de la Academia de Ciencias de Rusia.

Los barcos estaban equipados con enormes antenas parabólicas y eran bautizados con los nombres de personas importantes que formaban (o formaron) parte del programa espacial. Por ejemplo, Cosmonauta Vladimir Komarov, Cosmonauta Georgy Dobrovolsky, Cosmonauta Vladislav Volkov, entre otros.

Flota Naval Espacial de la Unión Soviética

El buque Cosmonauta Yuri Gagarin

Uno de los buques más famosos y conocidos de la Flota Naval Espacial de la Unión Soviética es el Cosmonauta Yuri Gagarin. Este barco podía desplazarse con nada más y nada menos que 53.000 toneladas. Se terminó de construir en 1971 y fue nombrado en honor al primer hombre en salir al espacio exterior. Así mismo, participó en colaboración con la NASA en el proyecto de pruebas Apolo-Soyuz.

En la década de los 80, fue considerado uno de los barcos de comunicaciones más grande todo el globo: tenía más de 80 laboratorios. Sus enormes antenas lo hacían reconocible a la distancia. Además, iba a 33 kilómetros por hora y poseía 2 turbinas de vapor con accionamiento eléctrico. Fue toda una impresionante obra de ingeniería en su momento.

El buque Cosmonauta Pavel Belyayev

Este buque, construido en 1962 y reestructurado en los 70, tuvo un papel primordial en los eventos de enero de 1994, cuando la nave Soyuz TM-17 rozó (colisionó brevemente) el módulo Kristall de la estación espacial Mir. Esto pudo haberse convertido en un acontecimiento peligroso: la estación quedó incomunicada debido a la pérdida de orientación del sátelite Altair. Por suerte, el Cosmonauta Pavel Belyayev estaba navegando en la región de África occidental y pudo reestablecer comunicaciones con la nave y la estación.

Este barco se desplazaba con 8.950 toneladas y fue bautizado en honor a Pável Beliáyev, uno de los dos tripulantes de la misión Vosjod 2, en la que, por primera vez en la historia, un hombre salió de su nave y “caminó” en el espacio exterior.

El destino de los buques de la Flotilla Estelar

Después de la caída de la Unión Soviética, los barcos que pertenecían la Flota Naval Espacial fueron desechados o desmantelados. El Akademik Sergei Korolev y el Cosmonauta Yuri Gagarin se vendieron como chatarra. Así mismo, pocos saben que el Akademik Nikolay Pilugin, un buque de la flota cuya construcción se detuvo en la década de los 90, hoy es un crucero de lujo llamado Seven Seas Navigator que pertenece a la compañía Regent Seven Seas Cruises.

El único buque sobreviviente fue el Cosmonauta Víktor Patsáiev, que se encuentra actualmente bajo la protección del Museo del Océano Mundial en Kaliningrado.

Curiosidades de la Flota Naval Espacial de la URSS

Para finalizar, dejamos algunas interesantes curiosidades de esta ambiciosa Flota Naval Espacial de la Unión Soviética:

  • La Unión Soviética decidió crear los barcos para evitar establecer bases de control espacial en Occidente. Esto debido a la Guerra Fría y los peligros de espionaje.
  • Una historia popular narra que, durante el lanzamiento fallido del N-1 a la luna en 1969, los estadounidenses rápidamente se dieron cuenta del fracaso de los soviéticos cuando los buques de la Flota Naval Espacial que estaban supervisando en el Océano Índico regresaron a puerto.
  • Comúnmente se repite que el Cosmonauta Yuri Gagarin era más grande que el Titanic, pero es un dato falso. El Titanic tenía unos 269 metros de largo y el buque soviético solo 230 metros.
  • El Cosmonauta Yuri Gargarin quedó bajo la jurisdicción de Ucrania y terminó siendo vendido como chatarra por el precio de 170 dólares la tonelada.

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