El restaurante Praga fue, en su momento, uno de los mejores y más famosos de la calle Arbat. De hecho, se dice que el popular pastel Praga fue creado en ese establecimiento. Hoy en día se mantiene como un lugar de culto para los moscovitas, aunque esté cerrado. No sabemos cuál será su futuro, pero si conocemos su interesante pasado, que te contamos a continuación.

Los inicios del Praga

En el siglo XVII apareció un edificio en Moscú, inicialmente destinado a albergar apartamentos. Este pertenecía a Vera Firsanova. En el siglo XIX, durante el año 1872 se abrió una nueva taberna con el nombre de la capital de República Checa, que era visitada por habitantes y taxistas que solían rondar Arbat.

Una anécdota que se volvió popular entre los moscovitas es que, entre 1896 y 1898, el comerciante Pyotr Semyonovich Tararykin ganó la edificación en un juego de billar. Algunos cuentan que haciendo trampa y otros afirman que fue limpiamente. Sea como sea, Tararykin decidió darle un nuevo rostro al negocio.

La fundación del restaurante

Pyotr Tararykin comenzó sus planes con el Praga reconstruyendo el sitio. El resultado fue un impresionante restaurante de lujo, con seis salones, varias oficinas y un singular jardín invernal. A principios de siglo XX, los clientes del lugar variaron: en vez de trabajadores comunes, acudieron a las mesas intelectuales, escritores, artistas, profesores y personalidades de todo tipo.

Praga tomó renombre dentro de Moscú al tiempo que se realizaban grandes banquetes y los extranjeros célebres acudían a él. Entre los rusos más notables que solían frecuentar el espacio estaba Lev Nikoláievich Tolstói. Uno de los mejores novelistas del mundo, que hoy conocemos como León Tolstói.

Un punto de moda

Poco antes de la Primera Guerra Mundial, el restaurante Praga se convirtió en un punto de moda en Moscú. Era un sitio por excelencia para comer y recibir el Año Nuevo, por lo menos para integrantes de la “burguesía” y, en general, la élite de la ciudad. Ilya Repin y Anton Chéjov fueron otros reconocidos individuos que visitaron y realizaron reuniones en los amplios salones.

En 1914, Tararykin ordenó que su edificio fuese restaurado. La tarea recayó en Adolf Erichson, uno de los mejores arquitectos de la ciudad. Praga siguió gozando de bastante aceptación y eventos tales como las juntas de la Sociedad de Historia y Antigüedades de Rusia se llevaban a cabo allí.

Por supuesto, cuando estalló la Revolución Rusa­, estuvo en la mira de los bolcheviques. Debido a ello, fue cerrado en 1917. Siete años después, abriría como un comedor público gracias a su patrocinador, Mosselprom.

La alegría duró poco: por la combinación de problemas políticos y económicos, se vio forzado a cerrar nuevamente en 1930, siendo reemplazado por una cantina exclusiva para oficiales y miembros de alto rango del gobierno.

Finalmente, para celebrar el fin de la era de Stalin en 1954, se le encargó al famoso arquitecto B. Sobolevsky la ardua tarea de reconstrucción del restaurante Praga. Este abrió sus puertas al público completamente renovado, consiguiendo nuevamente su reputación como uno de los establecimientos más prestigiosos y lujosos de la capital.

¿El final de uno de los mejores lugares de Moscú?

Durante mucho tiempo fue un espacio de encuentro para celebridades influyentes y grandes artistas soviéticos. Además de ser considerado el mejor lugar para reuniones diplomáticas o de índole similar, al menos hasta 1995, cuando fue adquirido por Telman Ismailov y su empresa AST Group. Posteriormente aparecería el logo de esta en la entrada del edificio.

Luego de su compra y rediseño, el empresario tendría planes para vender el establecimiento, y con la oportuna aparición de Umar Dzhabrailov en 2011, el edificio fue alquilado con la intención de ser reemplazado por un restaurante “gourmet” asociado a la cadena de moda Just Cavalli.

Con el cierre del mercado Cherkizovsky en 2009 (del cual Ismailov era dueño) la actividad de AST Group fue en declive. Su trato con Dzhabrailov solo sería un intento de permanecer a flote después de muchas dificultades financieras que afectaron a su empresa gravemente, provocando que en 2015 esta se declarara en quiebra, abandonando el restaurante en el proceso.

Permaneció cerrado hasta 2018, cuando una subasta de dos millones de rublos decidiría quien sería el nuevo propietario del restaurante Praga.

El destino del restaurante Praga

Finalmente en abril de 2019, fue adquirida por el empresario Miroslav Melnik, restaurador de estructuras en Moscú y copropietario del mercado Cheryomushkinsky, con la intención de mantener la esencia e historia del restaurante mientras reutiliza o moderniza partes del edificio.

Cada vez que el restaurante obtiene un nuevo dueño sufre una renovación extrema. Y en este caso el ciclo continua, por lo que tendrás que esperar un par de años más para ver a este icónico establecimiento abrir sus puertas otra vez.

Además se rumorean planes sobre la creación de un museo dentro del mismo donde podrás conocer toda la historia detrás del restaurante Praga, aunque aún no se ha establecido si sigue en marcha o no.

¿Conjunto residencial? ¿Museo? ¿Restaurante renovado? Cualquiera de estos resultados podría llegar a verse en el futuro. Pero lo que si sabemos es que este edificio fue uno de los más sofisticados en su época. Y, ¿quién sabe?, puede que en el futuro recupere ese status.