La gastronomía de Rusia está llena de platos y manjares entre los que resaltan sus sopas, carnes y bebidas. Sin embargo, el azúcar es la protagonista de la siguiente recopilación de 10 postres rusos deliciosos que se pueden encontrar en Moscú: una lista absolutamente dulce de platillos que no debes perderte si visitas la ciudad.

Zefir: el equivalente ruso del malvavisco

Este es un postre de larga data, que surgió entre los siglos XV y XVI. Se convirtió en un dulce popular de la Rusia soviética y ha sobrevivido con apenas variaciones. Habitualmente, los turistas comparan el zefir ruso con el malvavisco y, aunque guardan mucha similitud, la verdad es que el primero se hace con una receta que involucra puré de manzana (o de frutas y bayas en general), claras de huevo, gelatina y azúcar.

La historia de su nombre es muy particular, pues se debe al dios Céfiro. Este figura en la mitología griega como mensajero de la primavera y la personificación del viento del oeste. Hay una leyenda popular que indica que el mismo dios les dio la receta original a los griegos antes de que el zefir pasara a formar parte de la lista de postres rusos.

En sí, el zefir constituye un dulce redondeado, ligero y delicado que, como no tiene aditivos, no resulta dañino si se come con moderación. A veces, en vez de azúcar, se le coloca miel. Finalmente, podemos hallar al zefir cubierto de una fina capa de chocolate, pero el tradicional luce de color blanco o rosa. Lo encontramos en pastelerías y confiterías de Moscú, o en locales como el Café Pushkin, en el boulevard Tverskoy, y la Panadería Volkonsky.

Ptichie molokó: pastel cubierto de chocolate negro 

En Rusia, a este pastel se le conoce popularmente como “Leche de pájaro”. Es uno de esos postres rusos que fueron adoptados de otra nación, pero que cuentan con modificaciones hechas por pasteleros. Consiste en un soufflé grueso, que incluye leche condensada y que está recubierto por una capa de chocolate negro. Es toda una delicia cremosa que se ha vuelto una constante en la repostería moscovita y que debe visitarse si se desea viajar a Moscú.

Fue en Polonia donde se creó la receta original. En las últimas décadas del siglo XX llegó a la URSS y se hizo famoso debido a los ligeros cambios que Vladímir Gurálnik, famoso repostero ruso, incluyó en el pastel. Por otro lado, el raro nombre no tiene que ver con ningún ingrediente: más bien se refiere a una expresión usada por los griegos para hablar sobre rarezas que causan deleite. Para probar el Ptichie molokó siempre se puede dar una vuelta en el Taller de chocolate en Pokrovka o en el Café Pushkin.

Medovik o el famoso pastel de miel 

Existen varias recetas de Medovik, pero comúnmente este es un pastel que está compuesto por capas de galleta, relleno de leche condensada o crema espesa y miel. Las capas también se hacen con miel, harina y huevo. Así mismo, contiene frutos secos, con frecuencia nueces.

Actualmente existen variaciones del Medovik en toda Rusia. Este es un postre realmente delicioso que suele gustar a los niños. Su receta original data del siglo XIX: durante los últimos años de reinado del zar Alejandro I uno de sus cocineros le presentó el pastel a la zarina, que se volvió fanática del mismo. Hoy podemos hallarlo en restaurantes o pastelerías de Moscú, como Coffeemania o Pekarnya.

Manzanas Horneadas en Postres rusos

Las dulces manzanas horneadas

Las manzanas horneadas son postres rusos tradicionales y deliciosos que se encuentran especialmente por períodos. Aproximadamente, a finales de agosto comienza la mayor temporada de recolección y producción de manzanas en Rusia, por lo que las manzanas horneadas toman protagonismo en la cocina local.

Estas se sumergen en almíbar o se rellenan con dátiles y miel. La receta varía, puesto que a veces las manzanas son horneadas en su propio jugo junto con albaricoques. Incluso se han llegado a acompañar con requesón y vainilla. Las cerezas también forman parte de los rellenos clásicos. Este postre se consigue en los restaurantes de comida tradicional rusa en Moscú y es habitual verlo en las ferias gastronómicas.

Syrniki: un postre que también es desayuno

Los syrniki son parecidos a pequeños panqueques o crepes, que se elaboran a partir de una mezcla de harina, huevo, azúcar y requesón. Es un platillo simple pero atractivo que suele decorarse con cremas, mermeladas, siropes, caramelo, miel, entre otros. Aparte, se acompaña con algunas frutillas.

Es bastante antiguo y también figura en la cocina de Ucrania. Así mismo, funciona como desayuno, puesto que es posible agregar cremas ácidas, dátiles o frutos secos y comer syrniki por la mañana. Para probarlo puede ir a Brusnika, Pekarnya y otros locales de postres rusos tradicionales en Moscú.

Sharlotka: de Gran Bretaña a la lista de postres rusos

El zar Alejandro I tenía, en el siglo XIX, a Marie-Antoine Carême a su servicio para endulzar su cocina. Esta era una chef francesa que trajo la famosa receta Charlotte de Gran Bretaña y la modificó hasta obtener como resultado a la Sharlotka: la famosa versión rusa del pastel.

La Sharlotka consiste en un bizcocho de manzanas, que comúnmente se rellena con crema espesa. Este pastel es muy popular, y se suele acompañar con helado o nata. Para los amantes de la manzana horneada, es todo un manjar. Se puede conseguir en Wolkonsky y en Culinary Shop Of Brothers Karavaevyh, en Myasnitskaya.

Pastilá Postres Rusos

Pastilá: pasta de frutas con miel

La pastilá fue bastante popular en la época de la Unión Soviética, donde se produjo en masa. Está contemplada en la lista de los postres rusos tradicionales y antiguos. Una de las primeras menciones del dulce en Rusia se registró hacia el siglo XVI, aunque hay historiadores que aseguran que incluso antes se conocía.

La pastilá es básicamente pasta de fruta que se hace con paté o puré de manzana, azúcar, miel y huevo. También se le ha agregado bayas a través del tiempo. En oportunidades se acompaña con té o se toma como una pequeña merienda.

Por otro lado, aunque su producción es más común en Kolomna, en las confiterías de Moscú igual se puede encontrar este dulce. La verdad es que se dice que el zefir superó en popularidad a la pastilá, pero regularmente localizamos esta última en los supermercados de la capital.

El achocolatado pastel Praga

Es considerado el pastel hermano de la austriaca tarta Sacher y fue muy aclamado por los rusos de la Unión Soviética por ser toda una exquisitez. La receta fue creada por Vladímir Gurálnik (el mismo genio repostero que ideó el Ptichie molokó).

El pastel se sirvió primero en el restaurante Praga de la calle Arbat, donde Gurálnik era jefe pastelero. Lamentablemente, este local se cerró en el año 2018 y con él se fue la oportunidad de probar el célebre Praga en su “lugar de origen”.

El postre consiste en una tarta de chocolate que lleva crema, leche condensada y mermelada de albaricoque. Así mismo, en el Café Pushkin se puede disfrutar de él, aunque también en diferentes pastelerías de Moscú es posible ubicarlo.

Oladyi: pequeños postres rusos en forma de panqueques

Los oladyi son pequeños panqueques gruesos que, en su forma más básica, se preparan con harina, azúcar, huevos, leche y sal. A veces se les agrega kéfir. Constituyen tanto un postre como un desayuno y están registrados en las gastronomías rusas y ucranianas.

Se sirven, como la syrniki, con frutas, dátiles, sirope de chocolate, mermelada y cremas dulces. Aunque en su versión salada son acompañados con caviar. Guardan un gran parecido con los tradicionales panqueques o buñuelos americanos, pero los oladyi son más esponjosos y no se suelen servir uno encima del otro, como una torre. En Buloshnaya los ofrecen en el menú, pero también se localizan en restaurantes de comida típica en el resto de Moscú.

Tulski prianik, otro uso de la miel en los postres rusos

Si hay algo que se repite mucho en los postres rusos eso es la miel. Los tulski prianik se llamaban “pan de miel” en la antigua Rus de Kiev, donde rápidamente se adhirieron a la gastronomía local. Ya para el siglo XVIII hacer buenos prianik se consideraba toda una habilidad. Tula, que se encuentra a 180 kilómetros de Moscú, se convirtió en el centro de preparación de este postre que ha sobrevivido hasta nuestros días.

Hoy lo que hallamos son aromáticos bizcochos de harina de centeno que contienen miel y dátiles de todo tipo. Lo que los distingue de otros postres es que los prianik cuentan con grabados decorativos sobre su masa. Antes del siglo XX no faltaban en las fiestas de las ciudades rusas y hasta traspasó los limites de la nación para llegar a Alemania, Austria y Francia.

Panaderías y tiendas como Pokrovsky Pryanik ofrecen el postre a sus clientes. Finalmente, este resulta incluso un buen souvenir o regalo para los turistas que desean llevarse algún comestible típico de Rusia en la maleta. Recuerde que aquí no termina el paseo por la cultura rusa, siempre puede descubrir más en una excursión en Moscú con nuestros guías turísticos en español.