Han existido mujeres grandes en el mundo que dejaron una marca indeleble en la historia. La lista es amplia y, desde luego, Valentina Tereshkova ocupa un lugar especial en ella: por algo es la primera mujer que viajó al espacio exterior.

La hazaña ocurrió en 1963, cuando los rusos adelantaron nuevamente a los estadounidenses en la famosa carrera espacial, esta vez enviando a una cosmonauta a órbita después del icónico lanzamiento de Yuri Gagarin en 1961. La joven tenía en ese momento 26 años y viajó sola, sin otros tripulantes. Al regresar al planeta, se cubrió de una capa de gloria se ha mantenido intacta hasta hoy.

¿De dónde vino Valentina Tereshkova?

Ni la pequeña Valentina o sus padres humildes se imaginaban que ella algún día se convertiría en una de las mujeres más famosas de toda la Unión Soviética y de Rusia. Esta nació en 1937 en Yaroslavl, donde también comenzó a trabajar en una planta textil y a tomar clases de paracaidismo. En 1961 integró la Unión de Jóvenes Comunistas y se inscribió en el único partido permitido.

Poco después de que Gagarin orbitara la tierra, se decidió que la URSS tenía que mandar a una mujer al espacio. Los requisitos eran que debía contar con menos de 30 años y pesar menos de 70 kg. Por su experiencia con el paracaídas en un aeroclub, Valentina fue seleccionada de entre 400 candidatas, en conjunto con otras 4 mujeres.

La selección final de Tereshkova sobre todas las demás no solo se debió a sus antecedentes en el aire, sino al pasado heroico de su padre, Vladímir Tereshkov. Este había luchado en la Segunda Guerra Mundial como sargento y muerto en la misma. Además, la chica venía de una familia “proletaria” que se dedicaba a trabajar con sus manos: era la propaganda comunista perfecta.

El lanzamiento de la Vostok-6

Una vez elegida para emprender la misión al espacio, en 1962 Valentina se sometió a una intensa capacitación para abordar la nave Vostok-6. Esta incluyó diversas teorías espaciales, pruebas en centrifugador, entrenamiento como piloto en aviones de combates, etc. Al terminar, fue admitida en la Fuerza Aérea Soviética.

Después de una serie de retrasos en las fechas de su vuelo, se resolvió que Tereshkova saldría de la tierra el 16 de junio de 1963. Dos días antes se había enviado la Vostok-5 con Valeri Bykovski a bordo, con la finalidad de que se hiciese una misión conjunta.

Finalmente, el 16 de junio Tereshkova dejó boquiabierto a medio planeta al convertirse en la primera mujer en pilotar una nave espacial y salir al cosmos. La Unión Soviética quería mostrarle al mundo que era una nación de “iguales” y que todos tenían oportunidad sin importar el género.

Ya en órbita, la Vostok-6 se aproximó 5 kilómetros a la Vostok-5. Tanto Bykovski como Tereshkova sostuvieron una constante comunicación con los centros de control y con Nikita Jrushchov. La misión duró básicamente 3 días.

La gaviota de la Unión Soviética

El apodo y señal de llamada de Valentina durante el vuelo de la Vostok-6 era Chaika, que en ruso significa “gaviota”. Ella fue la única piloto femenina del programa Vostok que logró estar en órbita. Curiosamente, su tiempo de vuelo superó con creces al tiempo de todos los estadounidenses que habían estado en el cosmos hasta entonces.

Así mismo, se mantuvo en el espacio exactamente 2 días, 22 horas y 50 minutos y completó 48 vueltas. Debido a las fotografías que sacó en su misión fue posible avanzar en el descubrimiento y estudio de los aerosoles atmosféricos. Al volver, se volvió toda una celebridad y fue recibida con honores: hasta el día de hoy es considerada una heroína para los rusos.

Símbolo feminista 

La formación y el desarrollo de Valentina Tereshkova no terminó con su vuelta a la tierra. Aunque el programa de mujeres cosmonautas fue dejado de lado en 1969, ella se graduó en Ingeniería Espacial en la Academia de la Fuerza Aérea de Zhukovski.

Los logros de Tereshkova inspiraron a muchas mujeres y fueron usados como ejemplos para diversos movimientos feministas en el globo. Es decir, en la segunda mitad del siglo XX profesiones como la de astronauta estaban dominadas por hombres. Para la época, Valentina había llegado sumamente lejos y demostrado una gran capacidad. Esto alimentó los deseos, incluso en Occidente, de la lucha por la igualdad de derechos.

En 1966 Valentina participó en el Consejo Mundial por la Paz y también en la Conferencia de las Naciones Unidas para el Año Internacional de la Mujer en la Ciudad de México en 1975. Recibió miles telegramas y felicitaciones, además de invitaciones para ir a repúblicas extranjeras. A finales de siglo, fue nombrada vicepresidenta de la Federación Democrática Internacional de Mujeres.

Dentro de la URSS la carrera de Valentina Tereshkova despegó: fue miembro del Soviet Supremo y del Comité Central del Partido Comunista. Además de presidente del Comité de Mujeres Soviéticas. Desde 2008 pertenece al partido de Rusia Unida, el mismo en el que está inscrito el presidente Vladimir Putin. En 2011 fue elegida para formar parte de la Duma Estatal de la Federación Rusa.

Monumentos, museos y homenajes a Valentina Tereshkova

En Rusia todavía se homenajea a Valentina Tereshkova. Esta posee la condecoración de Héroe de la Unión Soviética (1963), la Orden de la Revolución de Octubre, Orden de Lenin, Orden de la Amistad de los Pueblos, Orden de la Bandera Roja del Trabajo, Orden de Karl Marx, Orden de Alexander Nevsky, entre otras veinte. De igual forma, se le otorgó el Premio estatal de la Federación Rusa en 2009.

Los monumentos y museos en su honor no faltan, podemos encontrar el Museo de la Gloria Militar y el Museo “Espacio” en Yaroslavl, su lugar de nacimiento. En Moscú aparece reflejada en el Museo del Cosmos. Aparte de esto, hay un planeta menor que lleva su apodo, 1671 Chaika. También tiene sus propios sellos postales en diferentes países y hasta un cráter en la luna.

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